Descripción
A diario, los restos de Germana de Foix permanecen atentos a los pasos de quienes visitan su cripta en San Miguel de los Reyes. Aguardan la presencia y las voces de aquellos que suelen encumbrar la figura de Fernando, duque de Calabria, esposo y fundador del monasterio. Y soporta, con escasa resignación, los crueles comentarios que se le dedican.




